* Clipping: la Diaria
La Colonia Berro sigue a la deriva
Por Inés Acosta
"A cuatro años de la entrada en vigencia del Código de la Niñez y la Adolescencia, y a más de cuatro meses de la gestión del padre Mateo Méndez al frente de la Colonia Berro, no hay demasiadas novedades bajo el sol: se repiten los malos tratos, la administración indiscriminada de fármacos, los castigos desproporcionados, y lo que más preocupa: todavía no se cuenta con un proyecto socioeducativo que le ponga dirección a los centros de reclusión de adolescentes, según un informe del Comité de los Derechos del Niño.
Diego Silva, integrante del CDN, dijo a la diaria que el informe reveló que los adolescentes se encuentran a merced de la voluntad de los adultos, lo cual reproduce condiciones de maltrato y tortura. “No hay reuniones de equipo ni una dinámica de trabajo. Tampoco se ha desarrollado una estrategia en conjunto.
Cada uno lleva adelante sus funciones y no se articula nada”. Silva dio cuenta de una de las críticas que más frecuentemente se realiza a la Colonia Berro: la inexistencia de un sistema o de un criterio válido para alojar a los adolescentes en uno u otro centro, o de realizar los traslados. En el centro Puertas, donde se diagnostica y deriva a los adolescentes, no existe un criterio único. Por ejemplo, el coordinador general del hogar Ituzaingó entra a Puertas y selecciona personalmente los adolescentes que quiere para el establecimiento.
Dice: “éste me gusta, me lo llevo” o “a éste no lo queremos allá”, sin criterios explícitos o que respondan a un orden técnico de tratamiento o de modelo socioeducativo. La única pauta parece ser la potencial adaptación al “régimen de trabajo” de ese centro. Esta modalidad de selección es consistente con relatos de adolescentes privados de libertad en los centros Ser, Piedras y Rincón, donde se afirma que si no te “sometés” en el Ituzaingó te echan; de hecho, los adolescentes de ese establecimiento -que es considerado una suerte de modelo de buen funcionamiento dentro de la Colonia Berro- son nombrados por sus pares como “los perros”, según se relata en el informe del CDN.
La falta de un criterio único se refleja también en las “reglas de juego” que se instalan entre los jóvenes y los adultos de los centros Puertas, Piedras, Ituzaingó y Ser, así como en los “privilegios” que reciben algunos reclusos en estos centros. “Aparecen de forma reiterada relatos de prebendas, transas, acuerdos entre funcionarios y adolescentes para gozar de algunas libertades que no todos disfrutan”, se señala en el informe.
Tampoco se respetan las pautas establecidas por el directorio del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) en el Reglamento de Convivencia, en cuanto a la aplicación de sanciones, que varían según el adolescente, el funcionario o el coordinador.
En relación al Ituzaingó el informe establece que allí los funcionarios consideran que el proyecto educativo “somos nosotros”, los adolescentes tienen clases de manera intermitente, se constata que reciben golpizas en comisarías realizadas luego del peritaje forense, y no se registra conocimiento de aplicación del Reglamento de Convivencia. Los reclusos dicen que “ahí ni te tocan”: las mayores amenazas pasan por el traslado al centro Ser, así como por el mecanismo de control psicológico que ejercen los mayores de 18 años de edad, a los que se conoce como “calefones”.
Contención química
La cantante argentina Mercedes Sosa estaba equivocada. No todo cambia. Reclusión, malos tratos, castigos y aislamiento -que ya habían sido denunciados por el CDN a comienzos de año- se perpetúan en los centros de reclusión de adolescentes. Esta vez se constataron castigos de aislamiento por más de 30 días en los centros Ser y Piedras.
El problema de la mala administración de los psicofármacos también sigue en pie. Si bien existe un avance al respecto, ya que ahora los medicamentos son administrados por enfermeros (antes lo hacían los educadores o el personal de seguridad, por desquiciado que el hecho parezca), Silva señaló que la administración de medicación “subsiste como un mecanismo de contención química, para que los adolescentes puedan estar tranquilos en los centros, y no como un tratamiento médico para una patología determinada, sino para resolver problemas de la institución y no de los jóvenes”.
También se registraron denuncias sobre el maltrato policial. “Cuando los adolescentes se fugan y son recapturados, son golpeados en un destacamento de la Colonia Berro y luego entregados a los centros. En lugar de denunciar la situación, los funcionarios dicen ‘que se lo buscaron’. No hay, por parte del INAU, una intención de que eso se investigue”, explicó Silva.
A cuatro años de la entrada en vigencia del Código de la Niñez y la Adolescencia, todavía se carece de un proyecto socioeducativo “que promueva los procesos tendientes a responsabilizar al adolescente por la infracción que lo lleva a la cárcel y amplíe sus vínculos sociales y familiares”, agregó. “Ésta es una materia pendiente, ya que una institución que está obligada a cumplir con ciertos fines educativos difícilmente pueda hacer un cambio importante hasta no tener un proyecto que los contemple”, dijo Silva.
El tiempo pasa...
En marzo de este año, el CDN presentó un informe sobre las visitas a los centros Piedras y Ser, de la Colonia Berro, donde se detectaron situaciones similares a las que se registraron recientemente y se recomendó el cierre de los establecimientos.
Esto trajo una serie de repercusiones, entre ellas, el fiscal Enrique Viana presentó un recurso
de amparo para que las autoridades del INAU eliminaran la situación de encierro durante 23 horas diarias, controlaran la medicación psiquiátrica que se suministra a los jóvenes, hicieran efectivo un monitoreo externo que diera cuenta de las situaciones de estos hogares y elaborara un reglamento de convivencia interna en los centros. Víctor Giorgi, presidente del INAU, dijo a la diaria que el tema aún no está resuelto, pero considera que las condiciones han cambiado y se ha avanzado en lo requerido.
A diferencia del primer informe -que inauguró una ruta en tribunales-, el segundo estudio del CDN fue tomado de forma positiva por las autoridades del INAU. “Para nosotros el informe es serio, tiene una solidez mayor del que recibimos en el mes de marzo. Nos sirve de insumo para evaluar, introducir cambios y realizar investigaciones en el caso de que lo ameriten”, dijo Giorgi. “Hay mejorías locativas importantes en algunos centros en la atención a la salud, con el ingreso de personal de enfermería y consultas psiquiátricas regulares. El informe plantea que hay variedad de talleres y actividades. También que falta una propuesta educativa y estamos trabajando en eso, para que cada hogar tenga un proyecto propio, que pueda llevarse a cabo”, señaló.
Tal como se menciona en el informe y relata Giorgi, no todas son de cal: en los centros Piedras y Ser -que está en proceso de cierre- hay mejoras en la asistencia médica, los
psicofármacos se administran en relación a las historias clínicas existentes, entre otras cosas. Además, se cerró el centro El Puente y existe la voluntad de conformar un equipo de gestión en el INTERJ.
Como ya lo había hecho antes, el CDN recomienda a las autoridades responsables establecer un proyecto socioeducativo integral coherente y articulado; desarrollar una política nacional de medidas socioeducativas no privativas, para ofertar al sistema de justicia opciones a la reclusión; garantizar el acceso a la educación; profundizar el proceso de cierre de la Colonia Berro; aplicar un reglamento de convivencia general en todos los centros; y fortalecer el contacto con la comunidad y no el aislamiento."
Fuente: la Diaria
viernes, 26 de diciembre de 2008
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