"Los bajos niveles de empleo de los padres y la escasez de recursos pedagógicos entre los maestros para afrontar con éxito la alfabetización bilingüe - en lenguas originarias y en español - , son algunas de las principales causas que explican los altísimos niveles de repitencia y el abandono escolar de los chicos, las chicas y adolescentes indígenas toba, mapuche y kolla, según advirtió hoy UNICEF.
El pueblo toba es el tercero en cantidad de habitantes indígenas en el país, y uno de los más perjudicados en impacto educativo. La mitad de sus jóvenes de entre 15 y 19 años no terminó séptimo grado: sólo 1 de cada 5 chicos completó la primaria y 1 de cada 4 ingresó al nivel medio, siendo muy pocos los que culminan el nivel.
Los mapuches y los kollas, en cambio, tienen un rendimiento educativo más cercano a la media nacional pero a diferencia de los tobas perdieron sus lenguas nativas, el mapudungun y el quechua, y luchan por conservar su identidad cultural.
La especialista en Educación de UNICEF Argentina, Elena Duro, presentó esta mañana dos investigaciones -Situación socioeducativa de niñas, niños y adolescentes de comunidades toba y Situación socioeducativa de niñas, niños y adolescentes de comunidades mapuche y kolla- que llevaron adelante el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el Centro de Estudios de Población con la colaboración de la Asociación de Juventudes Indígenas.
El objetivo de las publicaciones es brindar insumos para la formulación y ejecución de políticas públicas, inclusivas y respetuosas de los derechos de los niños, niñas y adolescentes indígenas. La presentación se realizó en el Salón Arturo Illia del Senado Nacional, con la presencia de las investigadoras Marcela Cerrutti y Georgina Binstock, y de Natalia Sarapura, del pueblo kolla.
“La brecha de desigualdad entre los chicos indígenas y los chicos que no lo son, requiere de acciones contundentes de parte de los gobiernos Nacional y provinciales”, afirmó Elena Duro y señaló, entre otras acciones, la necesidad de estimular con incentivos – becas - la formación de maestros que sean de las propias comunidades y que superen la figura del “auxiliar intercultural bilingüe”, jóvenes que en el mejor de los casos ofician de asistentes y/o traductores en las aulas y no siempre completaron el nivel secundario o una formación docente. Además, estas acciones jerarquizarían el rol del maestro o profesor indígena, hoy devaluado con esta figura de auxiliar, ada o mema. Por otro lado, la especialista destacó la necesidad de becar a los adolescentes indígenas para que puedan acceder, permanecer y culminar el nivel secundario obligatorio junto renovadas miradas y reformulaciones sobre la organización, gestión y estrategias didácticas que debieran promoverse en las escuelas interculturales y bilingües.
Según las investigaciones de UNICEF, el 78% de la población toba utiliza la lengua indígena para comunicarse en el hogar y mantiene vivo el idioma de los ancestros. Los jóvenes aprenden el español en la escuela, como segundo idioma, pese a que muchas veces los docentes no conocen la lengua indígena de sus alumnos y no tienen herramientas para trabajar con ellos en las aulas.
La ausencia de maestros indígenas bilingües y de programas interculturales en las escuelas, son sólo algunas de las barreras que los chicos encuentran a la hora de concluir su alfabetización con éxito. Los factores económicos, como la falta de dinero para comprar zapatillas y útiles escolares y la necesidad de trabajar, también influyen fuertemente en la deserción.
No obstante, se destaca también los esfuerzos de la Provincia del Chaco – allí se analizaron las comunidades - y del Gobierno Nacional por expandir la matrícula a través de programas como la Asignación Universal por Hijo y el Plan Fines, aunque cifras para el total país sobre estos alcances en la población indígena aún son una deuda. Según datos oficiales del gobierno de Chaco, el total de estudiantes indígenas en el 2007 era de 14 mil, en el 2009 ascendió a 16.900 y actualmente, la cifra supera los 21 mil.
En cuanto a los mapuches y los kollas, son los estudiantes indígenas que mejor rendimiento escolar logran en el sistema educativo. Si bien están por debajo de los promedios nacionales, los niveles de escolaridad a los que llegan son sensiblemente mayores a los alcanzados por sus pares en las comunidades toba, wichí y mbyá-guaraní.
Hablar español en sus casas les facilitaría la permanencia en la escuela. El porcentaje de jóvenes con la primaria incompleta es del 11,1% en el caso de los mapuches y del 6,6% entre los kollas, frente al 54,1% de abandono de los mbyá guaraní, el 52,4% de los wichí y el 50,4% de los toba, tres pueblos que conservan el idioma nativo.
Sin embargo, esta adaptación a una lengua foránea, diferente a la materna, tiene un enorme costo. El estudio de UNICEF advierte que una comunidad lingüística “posee tanto una cultura como una lengua que le son propias”. En otras palabras, el lenguaje es un componente basal de la identidad: si se quita la lengua de la cultura, se quitan sus saludos, sus maldiciones, sus leyes, su literatura, sus canciones.
La escuela de fines del siglo XVIII contribuyó en forma explicita y sistemática a la perdida del uso de la lengua originaria. La imposición del español como idioma nacional, contribuyó a la desvalorización del resto de las lenguas entre ellas, las indígenas.
La escuela actual -en contraposición al asimilacionismo propio de la época de formación de los Estados- debe garantizar una educación intercultural, para que los estudiantes de todas las clases sociales, géneros y grupos raciales y culturales tengan las mismas oportunidades de aprender."
El pueblo toba es el tercero en cantidad de habitantes indígenas en el país, y uno de los más perjudicados en impacto educativo. La mitad de sus jóvenes de entre 15 y 19 años no terminó séptimo grado: sólo 1 de cada 5 chicos completó la primaria y 1 de cada 4 ingresó al nivel medio, siendo muy pocos los que culminan el nivel.
Los mapuches y los kollas, en cambio, tienen un rendimiento educativo más cercano a la media nacional pero a diferencia de los tobas perdieron sus lenguas nativas, el mapudungun y el quechua, y luchan por conservar su identidad cultural.
La especialista en Educación de UNICEF Argentina, Elena Duro, presentó esta mañana dos investigaciones -Situación socioeducativa de niñas, niños y adolescentes de comunidades toba y Situación socioeducativa de niñas, niños y adolescentes de comunidades mapuche y kolla- que llevaron adelante el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el Centro de Estudios de Población con la colaboración de la Asociación de Juventudes Indígenas.
El objetivo de las publicaciones es brindar insumos para la formulación y ejecución de políticas públicas, inclusivas y respetuosas de los derechos de los niños, niñas y adolescentes indígenas. La presentación se realizó en el Salón Arturo Illia del Senado Nacional, con la presencia de las investigadoras Marcela Cerrutti y Georgina Binstock, y de Natalia Sarapura, del pueblo kolla.
“La brecha de desigualdad entre los chicos indígenas y los chicos que no lo son, requiere de acciones contundentes de parte de los gobiernos Nacional y provinciales”, afirmó Elena Duro y señaló, entre otras acciones, la necesidad de estimular con incentivos – becas - la formación de maestros que sean de las propias comunidades y que superen la figura del “auxiliar intercultural bilingüe”, jóvenes que en el mejor de los casos ofician de asistentes y/o traductores en las aulas y no siempre completaron el nivel secundario o una formación docente. Además, estas acciones jerarquizarían el rol del maestro o profesor indígena, hoy devaluado con esta figura de auxiliar, ada o mema. Por otro lado, la especialista destacó la necesidad de becar a los adolescentes indígenas para que puedan acceder, permanecer y culminar el nivel secundario obligatorio junto renovadas miradas y reformulaciones sobre la organización, gestión y estrategias didácticas que debieran promoverse en las escuelas interculturales y bilingües.
Según las investigaciones de UNICEF, el 78% de la población toba utiliza la lengua indígena para comunicarse en el hogar y mantiene vivo el idioma de los ancestros. Los jóvenes aprenden el español en la escuela, como segundo idioma, pese a que muchas veces los docentes no conocen la lengua indígena de sus alumnos y no tienen herramientas para trabajar con ellos en las aulas.
La ausencia de maestros indígenas bilingües y de programas interculturales en las escuelas, son sólo algunas de las barreras que los chicos encuentran a la hora de concluir su alfabetización con éxito. Los factores económicos, como la falta de dinero para comprar zapatillas y útiles escolares y la necesidad de trabajar, también influyen fuertemente en la deserción.
No obstante, se destaca también los esfuerzos de la Provincia del Chaco – allí se analizaron las comunidades - y del Gobierno Nacional por expandir la matrícula a través de programas como la Asignación Universal por Hijo y el Plan Fines, aunque cifras para el total país sobre estos alcances en la población indígena aún son una deuda. Según datos oficiales del gobierno de Chaco, el total de estudiantes indígenas en el 2007 era de 14 mil, en el 2009 ascendió a 16.900 y actualmente, la cifra supera los 21 mil.
En cuanto a los mapuches y los kollas, son los estudiantes indígenas que mejor rendimiento escolar logran en el sistema educativo. Si bien están por debajo de los promedios nacionales, los niveles de escolaridad a los que llegan son sensiblemente mayores a los alcanzados por sus pares en las comunidades toba, wichí y mbyá-guaraní.
Hablar español en sus casas les facilitaría la permanencia en la escuela. El porcentaje de jóvenes con la primaria incompleta es del 11,1% en el caso de los mapuches y del 6,6% entre los kollas, frente al 54,1% de abandono de los mbyá guaraní, el 52,4% de los wichí y el 50,4% de los toba, tres pueblos que conservan el idioma nativo.
Sin embargo, esta adaptación a una lengua foránea, diferente a la materna, tiene un enorme costo. El estudio de UNICEF advierte que una comunidad lingüística “posee tanto una cultura como una lengua que le son propias”. En otras palabras, el lenguaje es un componente basal de la identidad: si se quita la lengua de la cultura, se quitan sus saludos, sus maldiciones, sus leyes, su literatura, sus canciones.
La escuela de fines del siglo XVIII contribuyó en forma explicita y sistemática a la perdida del uso de la lengua originaria. La imposición del español como idioma nacional, contribuyó a la desvalorización del resto de las lenguas entre ellas, las indígenas.
La escuela actual -en contraposición al asimilacionismo propio de la época de formación de los Estados- debe garantizar una educación intercultural, para que los estudiantes de todas las clases sociales, géneros y grupos raciales y culturales tengan las mismas oportunidades de aprender."
Fuente: UNICEF Argentina
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