"Alejandra Lunecke*, coordinadora del Proyecto Consorcio Global para la Transformación del Sector Seguridad, conversó con Plataforma de Ciudades y destacó que el rol de los gobiernos locales es en la prevención, además de que la participación ciudadana debe tener un tratamiento cuidadoso en los temas de seguridad ciudadana. También da las claves de cómo los municipios pueden elaborar mejores estrategias en torno a estos temas.
¿Cómo los gobiernos locales, con sus ventajas y limitaciones, pueden aportar en las políticas de seguridad ciudadana?
Yo parto de la base de que toda política de seguridad ciudadana debe ser una política integral. Debe abordar por un lado las causas profundas que explican la delincuencia, la violencia e incluso el temor al delito y tiene además que haber una buena respuesta en materia de control y persecución criminal. Sin duda también deben haber opciones y oportunidades para quienes han pasado por el sistema penitenciario (sin ello la cárcel no cumple con su rol social).
Si existe un delito, este delito ocurre en un minuto y lugar determinado, porque alguien lo comete, y porque se dan en circunstancias que lo ayudan y por causas que lo explican. Estas causas, que llevan a que alguien cometa un delito o un hecho de violencia, deben ser abordadas a partir de políticas que las prevengan.
El rol de los gobiernos locales tiene relación con el hacerse cargo de aquellas causas o factores que llevan que ese delito o ese hecho de violencia ocurran, es decir, su rol está en la prevención. Los delitos no ocurren en el espacio o en cualquier lado, ocurren en un lugar determinado, en una comuna determinada, bajo circunstancias que lo facilitan. Es el municipio el que tiene la capacidad de conocer de mejor forma lo que ocurre en el territorio y tiene además, la facultad de articular las políticas urbanas y sociales en respuesta a dichas causas o factores que explican la criminalidad (salud, educación, planeamiento urbano, programas específicos de recreación y espacios públicos, desarrollo comunitario, etc). En este sentido, el municipio tiene la capacidad de coordinar y de poner en sinergia esas políticas sociales universales y además, dado el conocimiento acabado del territorio, puede implementar políticas focalizadas de prevención en grupos o sectores de mayor riesgo.
En conclusión, los gobiernos locales en general pueden hacer diagnósticos más certeros y acabados y más pertinentes respecto a la realidad y por ende pueden determinar mucho mejor dónde hay que intervenir, o dónde hay que aplicar las políticas. Yo te diría que los gobiernos locales tienen el conocimiento del territorio, la coordinación intersectorial, el liderazgo del alcalde y el vínculo con la comunidad, características que lo hacen ser espacio bastante favorable para desarrollar buenas políticas de prevención.
Para que un gobierno local sea exitoso en este ámbito debe idear su propio modelo de gestión y su estrategia, y en esto es fundamental que exista una visión estratégica, es decir que sea claro qué se quiere lograr a nivel de política local de seguridad. Ello permitirá diferenciar bien cuáles son las áreas y grupos de intervención para trabajar.
En resumen, creo que las claves son: enfoque territorial, participación ciudadana bien articulada, norte estratégico, diagnósticos pertinentes y participativos, y políticas más articuladas y depuradas.
¿En qué parte de esta estrategia de prevención es tan clave la participación ciudadana?
Creo que al respecto hay dos puntos que abordar: el primero dice relación con el tema de qué participación ciudadana hablamos en materia de seguridad. En Chile es necesario entender que la participación ciudadana en la prevención del delito no solamente se traduce en involucrar a vecinos a través de una junta vecinal o unidad funcional. Por un lado, estas instituciones vecinales están en crisis de representación lo que hace necesario abrir los espacios políticos a otros vecinos organizados u otras organizaciones sociales. En este sentido, existen instituciones de la sociedad civil como las iglesias, de bomberos, de escuelas, la cámara de comercio local, actores gremiales, corporativos, universidades, que son fundamentales en el diseño e implementación de políticas de seguridad. Allí existen muchos recursos locales con los cuales poder hacer estrategias de prevención social.
En segundo lugar, es necesario tener claro que en seguridad no es a priori positiva la participación ciudadana. En lo personal no creo que el rol de la ciudadanía sea ejercer el rol de guardián y o implementar prácticas de vigilantísimo. Para eso están las policías y la fiscalía que deben hacer labores de inteligencia policial. “La vecindad” no está llamada a “sapear”, con ello sólo se destruyen las confianzas, la solidaridad y el capital social, y en casos más extremos, se pone en riesgo la vida de los mismos vecinos. Con el fomento de estas estrategias sólo empobrecemos a nuestras comunidades.
Además en otro extremo, si uno analiza los linchamientos (tan comunes en Centroamérica), estos constituyen formas de participación comunitaria perfectamente organizada, el problema es que es negativo su objetivo. En este sentido, es necesario que recordemos que hace ya siglos las sociedades entregaron al Estado-nación el legítimo uso de la fuerza y el derecho de la coacción. Lo contrario es volver al estado naturaleza de Hobbes en que cada uno hace justicia por sus propias manos.
Así el concepto de participación ciudadana en este ámbito se tiende a complejizar y es importante tener claro que la participación ciudadana en materia de seguridad se debe manejar de una forma distinta a como se maneja en otras políticas sociales. Creo que el rol de la comunidad en seguridad tiene que ver con la prevención del delito, con la sana convivencia, con la socialización positiva y con el fortalecimiento del capital social. En materia de prevención las estrategias de participación pueden abocarse a iniciativas de prevención primaria (campañas que se hacen cargo de los factores de riesgo orientadas a población en general) y en algunos casos en estrategias de prevención secundaria como por ejemplo, implementación de guarderías comunitarias para niños que quedan solos, resolución pacífica de conflictos, entre otros. En prevención situacional la comunidad es buena aliada para participar en el diseño de los espacios públicos, su apropiación y cuidado de ellos.
Yo siempre lo he dicho, la participación ciudadana en seguridad no es para todos ni con todos, ni en todo, hay que tener mucha claridad en cómo, cuándo, dónde y para qué se invita a la comunidad a participar. Sin duda se les debe involucrar en el diagnóstico de los problemas, pero cuándo hay que hacer las intervenciones hay que tener mucha claridad en qué se le va a involucrar porque sino se puede convertir en una especie de “policiamiento comunitario” a nivel territorial y eso destruye el tejido social.
*Alejandra Lunecke es Licenciada en Historia y Cientista Política, y tiene un Magíster en Desarrollo Urbano y Estudios Territoriales por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ha sido investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED); Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana de la Universidad de Chile (CESC) y fue coordinadora e investigadora del Programa de Seguridad Urbana de la Universidad Alberto Hurtado. Actualmente trabaja en la FLACSO de Chile y coordina el Proyecto Consorcio Global para la Transformación del Sector Seguridad."
Fuente: plataformaciudades
No hay comentarios:
Publicar un comentario