"Creciendo como padres y madres en verano"
Clipping: Save the Children España
"Con las vacaciones de verano llega el momento de encontrarte, más que nunca, con tus hijos e hijas. Tiempo para descansar pero también para acercarte a ellos, conocerles y compartir hasta el aburrimiento.
Nuestra compañera Pepa Horno, co-autora de la guía Creciendo como padres y madres y con una amplia experiencia impartiendo talleres a padres y madres en España y en otros muchos países, nos habla de cuáles son muchos de los problemas con los que nos encontramos y nos da algunos consejos para superarlos y lograr reforzar la relación con nuestros hijos en vacaciones y en la vuelta a la realidad.
Vacaciones de verano y el gran encuentro con tus hijos
En verano se suelen crear espacios de encuentro, es precisamente uno de los valores que tienen las vacaciones, que puedes estar con los que quieres y, especialmente, con la familia. Pero esos espacios, cuando no los has tenido en ningún momento del año, generan incertidumbre, inseguridad... de repente sucede que los padres y las madres no saben como acercarse a sus hijos y esos hijos e hijas no conocen a sus padres sino han tenido esa convivencia con ellos. Porque ese es el primer punto que yo creo hay que dejar claro: hay una diferencia entre aquellas familias que mantienen una convivencia más o menos regular a lo largo del año, con aquellas familias que apenas se ven; situación que forman parte de nuestra vida hoy en día, padres y madres que trabajan y que se van de casa antes de que los hijos se despierten para volver casi cuando ya están dormidos y que ven a los niños, como mucho, los fines de semana. Este tipo de familias se van a encontrar una situación que les va a desbordar en muchos sentidos porque no tienen referentes previos, pero sobre todo en lo que se refiere a los niños. Pero, para la mayoría de las familias, que si consiguen tener más o menos una regularidad, pero una regularidad “con prisas”, les sucede de repente que tienen un momento en el que tienen un espacio sin normas, un espacio sin límites, un espacio sin un objetivo: no estamos aquí para estudiar, para preparar las tareas, no estamos aquí para hacer la compra..estamos aquí para disfrutar.
En este sentido, lo primero que diría a los padres y madres es que se dejasen guiar por los niños porque éstos tienen una capacidad enorme para guiarnos por caminos que no conocíamos que, muchas veces, nos da miedo. Nos da miedo ponernos a su altura, en el sentido de pensar con ellos, dejarnos llevar…Entonces, si te quieres acercar a tus hijos lo primero que tienes que hacer es dejar que sean ellos los que marquen el qué, el cómo y el cuándo; quizás no es el momento cuando están viendo su serie favorita o cuando están jugando con los videojuegos, pero espera y aprovecha cuando ellos se acerquen a ti, es decir, deja que ellos marquen el ritmo y el contenido. Creo que eso es lo primero porque si superas ese miedo a dejar de ser adulto encontrarás la manera de relacionarte con ellos.
Lo segundo, yo creo, que es no hacerlo desde una planificación o un objetivo de partida, desde un “es que yo tengo que conseguir ser amigo de mis hijos”. Este es uno de los errores más extendidos que hay; uno no es amigo de sus hijos, es el padre o la madre de ellos y desde ahí, todas las cosas que vas haciendo a lo largo del día tienen un valor educativo. Con lo cual, es difícil como padre o como madre dejarse llevar sin planificar, sin decir “voy a hablar con mi hijo para conseguir tal cosa”…tenemos que entender que no se trata de alcanzar ningún objetivo sino de estar a su lado y conocerle y dejar que él o ella te conozca.
Y de ahí la tercera pauta que yo considero importante: dejar que tus hijos te conozcan. Uno de los problemas que tenemos es que cuando llegamos del trabajo y nos preguntan qué tal ha ido, simplemente contestamos “bien gracias” y cambiamos de tema, y luego pretendemos que ellos nos cuenten como fue el cole, como van las cosas con los amigos..Cuéntales cosas de ti, de tu trabajo, de las cosas que hacías cuando eras niño, de que te aburría, que te divertía…y desde ahí es desde donde se puede empezar a hablar y comunicarse.
Y que hacemos si les ataca el aburrimiento…
En verano hay una situación que para los padres y madres a veces es muy difícil de manejar y que es el exceso de tiempo; acostumbrados al resto del año a no tener tiempo para ellos, para los hijos, correr sin parar…de repente pasas a un tiempo en el que todo se para. El descanso llega los primeros días, pero luego llega un momento en el que aparece el aburrimiento, sobre todo en tus hijos. Afrontas el exceso de tiempo porque afrontas el momento en el que has acostumbrado a tus hijos a correr del cole a las actividades extraescolares, de ahí a casa…y además a no verte porque, especialmente en las grandes ciudades, los niños y las niñas pasan mucho tiempo con cuidadores alternativos o con los abuelos y no con sus padres. Entonces, de repente tienen mucho tiempo y mucho de ese tiempo lo comparten con sus padres y madres. En ese sentido los niños empiezan a demandar y demandan además al nivel de actividad al que ellos están acostumbrados durante el resto del año y, como es evidente, nosotros no somos capaces de darlo porque no estamos acostumbrados. Esto, que puede parecer una tontería, puede generar situaciones de conflicto diarias durante el verano que conviertan las vacaciones en algo difícil de manejar pero es una situación que debe afrontarse porque si uno “sobrevive” al verano, como familia es mucho más fuerte y tiene las relaciones mucho más asentadas.
El aburrimiento es la posibilidad de crear, de imaginar, de desarrollar una autonomía…cuando estoy aburrido, una de dos, o me lo solucionan desde fuera o yo me busco la vida para crear algo que me entretenga. El aburrimiento, por otra parte, es algo a lo que estamos acostumbrados a evitar en nuestra vida y que no deberíamos evitar sino que deberíamos afrontarlo y vivirlo porque nos da la posibilidad de crear y eso para los niños es fundamental, sobre todo, para que aprendan a ser autónomos, que se supone que es el fin de la educación. Depende, claro, de la edad de la que hablemos ya que si mi hijo de dos años se aburre, le puedo dejar hacer cosas pero tengo que vigilarle porque se le pueden ocurrir cosas para las que no esté preparado pero si mi hija de siete años se aburre está perfectamente capacitada para estar un tiempo sola, aburrirse hasta que se canse y empiece a hacer cosas. Uno tiene que decidir en función de la edad de sus hijos, de su carácter, no todos los niños son iguales… pero la actitud tiene que ser la de no evitar esas situaciones, esos tiempos muertos y decirle a tus hijos que esos tiempos muertos existen y que son parte de la vida y que son los que te ayudan a generar cosas nuevas que nos permitan dejar de aburrirnos. Y se supone además, que estando de vacaciones hay muchos estímulos, en la playa, en la montaña existen posibilidades ilimitadas para encontrar todos los estímulos. Es el tiempo para que disfruten pero es el tiempo para que lo busquen ellos; el problema de planificar tanto la vida de los niños y las niñas, que es un reflejo de nuestra propia vida, es que cuando te rompen ese plan, te rompen ese esquema, no sabes qué hacer y no sabes cómo actuar.
Vacaciones con mis padres, ¡vaya rollo!… Cuando tus hijos son adolescentes
Hay una cuestión muy importante en el tema de las vacaciones que es cuando tus hijas y tus hijos son adolescentes porque, para empezar, no quieren venir contigo de vacaciones. Por eso yo digo que nosotros no somos amigos de nuestros hijos sino que somos padres y madres de nuestros hijos. En los talleres que trabajamos con los padres ponemos el ejemplo de las vacaciones para trabajar la participación de los niños en las decisiones de la familia; yo puedo hablar con mis hijos y dejarles participar en la decisión sobre dónde vamos a ir de vacaciones, qué vamos a hacer…pero no puedo dejarles decidir, por ejemplo, en el presupuesto, en lo que nos vamos a gastar en esas vacaciones. A lo mejor mis hijos quieren ir a Disney World pero si no hay dinero, no hay dinero y eso no es algo sobre lo cual mis hijos puedan decidir, yo como padre o madre decido cuál es el límite del presupuesto; ahora, si dentro de ese presupuesto caben varias opciones y mis hijos prefieren una u otra no tengo porque imponer una de las opciones.
Pero existe otro margen que no se debería poder negociar y que es, precisamente, el de ir juntos porque, para existir como familia lo fundamental es pasar tiempo juntos y aunque mis hijos adolescentes en ese momento me rechacen y no quieran saber nada de mi, es importante permanecer en la idea de la importancia que tiene pasar tiempo juntos. Luego se puede negociar que un tiempo de vacaciones se vaya con sus amigos pero habrá una parte del tiempo que, mientras esté conmigo, no será negociable el que no venga porque el hecho de estar juntos es importante. Y todo aunque sea para pelearse ya que no hay un problema en que existan las peleas, forman parte de los vínculos de una relación y cuanto más profunda sea ésta más probabilidades existen de que se produzca. Incluso con esas peleas, es importante pasar por ese tiempo juntos porque va a generar una sensación de pertenencia a la familia y es precisamente cuando son adolescentes, que siempre quieren separarse de ti, cuando es importante que sepan que se tienen que separar pero perteneciendo. Que sepan que por muy lejos que se vayan siempre van a pertenecer a la familia y a los vínculos que existen dentro de ella porque así, cuando los necesiten, podrán volver; si yo les doy el mensaje de que pueden irse y que pueden separarse de mi, si en un momento determinado se pierden no sabrán a donde volver.
El verano, los excesos, los horarios…Cuando es importante poner límites
El tema de los límites dentro de las vacaciones es como para los adultos, es decir, tú diferencias perfectamente que durante el año te levantas a una determinada hora porque tienes que ir a trabajar y que durante el verano no tienes despertador y es precisamente eso una de las cosas maravillosas de estar de vacaciones. A los niños les pasa exactamente igual y no van a poner ningún problema por tener unos límites más laxos, pero de ahí la importancia de darles un tiempo para hacerse a la idea de que vuelven a la rutina de las no vacaciones. Pero no hay ningún problema en poner menos límites durante el verano porque es parte de las vacaciones disfrutar del goce de ir más allá, de saltarse los límites, de poder llegar más tarde y de hacer otras cosas que no haces durante el resto del año. Pero, obviamente, seguirá teniendo la obligación el padre o la madre de que controlar el que cruzar el límite no sea destructivo. En los horarios está claro que de vacaciones, saliendo de la ciudad, como está en una zona mucho más controlada podrá llegar mucho más tarde pero seguirá teniendo que tener hora, lo que no podemos pasar es a como estamos en verano puedes llegar a la hora que quiera.
Uno tiene que tener esa capacidad de cambiar el chip y decir: estoy de vacaciones y también mis hijos están de vacaciones pero no por eso dejo de ser padre o madre."
Fuente: Save the Children España
miércoles, 29 de julio de 2009
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