jueves, 24 de julio de 2008

Cuida que no pase: acoso moral en el trabajo

Por Rosana Acosta.

Ante una sociedad que cada vez más visualiza y toma conciencia de la violencia que la impregna, sobre todo la ejercida hacia los niños, niñas y adolescentes y las mujeres, nos invita a desterrar esta violación de los derechos humanos fundamentales en todos los ámbitos en los cuales se manifiesta.

Es por eso que hoy haremos referencia a una forma de violencia que subyace en la vida cotidiana como un hecho naturalmente aceptado, hablamos del “acoso moral en el trabajo” o “mobbing”.

Cifras inquietantes de inicios del siglo XXI en Europa han provocado la alarma en especialistas, quienes han destacado las consecuencias psicofísicas que este tipo de violencia ocasiona a las personas que la padecen.

Si bien este fenómeno comenzó siendo estudiado a principios del siglo XX, especialistas en la materia hablan hoy de un fuerte crecimiento del “mobbing”, vinculándolo con las características de las sociedades en las que la inseguridad es una constante en todos los niveles. En tal sentido, a la inseguridad generalizada y específicamente a la inseguridad laboral, se le suman las características de una sociedad de consumo y el sensible aumento de las exigencias de una oferta laboral cada vez más calificada.

No existe un perfil de agresor(a) o agresores ni tampoco de la víctima de este fenómeno, pero sí se conocen las motivaciones y características de la violencia psicológica en el ámbito del trabajo.

La persona agredida suele tener atributos muy positivos que él/la o los(as) agresores no poseen y es a quien se le atribuyen todos los aspectos negativos emergentes, el “chivo expiatorio” hacia adentro y fuera de un ámbito de trabajo x.

Frente a esta realidad invisibilizada, desde aquí lanzamos un llamado de atención ante estas situaciones de violencia psicológica que padecen muchas personas en el trabajo, ya que la misma también suele afectar los vínculos con otras personas en otros ámbitos sociales y porque muy probablemente las personas afectadas no sean completamente conscientes de lo que les está ocurriendo y se aíslen con su sufrimiento.

Es bueno saber que las consecuencias de este acoso moral pueden ir desde la depresión, pérdida del trabajo y, en casos extremos, llegar al suicidio.

El reconocimiento de la existencia de las distintas manifestaciones de violencia en los diversos ámbitos en donde nos movemos y que nos encargamos de entretejer, es una de las señales que nos hace pensar y sugerir posibles caminos a seguir para abordar, combatir y erradicar la violencia como mecanismo válido de relacionamiento interpersonal y social.

Referencias:

  • Rodríguez, Nora: “Mobbing - Vencer el acoso Moral”. Editorial Planeta, Barcelona, 2002.

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