jueves, 1 de diciembre de 2011
"Discurso de adolescentes en la inauguración de encuentro sobre violencia"
viernes, 25 de noviembre de 2011
Argentina: "El hogar que termina siendo infierno"
Rozanski adelantó a Página/12 que irá acompañado por el juez Sergio Torres, que como él lleva adelante juicios emblemáticos por los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar, entre ellos los abusos sexuales y la violencia de género cometida contra las detenidas-desaparecidas en los centros clandestinos de detención.
La encuesta de ELA fue realizada por la consultora MBC MORI, entre julio y agosto, entre 750 personas, entre varones y mujeres de la ciudad de Buenos Aires y el área Metropolitana. Les preguntaron: “¿Conoce usted en forma personal a alguna persona que haya sufrido algún tipo de violencia en el último año?”. El 19 por ciento, es decir, casi uno de cada cinco, respondió afirmativamente. Luego le preguntaron a qué tipo de violencia se refería: el 71 por ciento dijo “violencia intrafamiliar”, 19 por ciento, “en el ámbito social” y 11 por ciento, en el “ámbito laboral”. A continuación pidieron que especificara cuál de un listado de situaciones reflejaba mejor el caso de violencia familiar al que se referían. Seis de cada 10 señalaron “la violencia en la pareja”. “En 75 por ciento del total de casos señalados por los y las entrevistadas las mujeres son las víctimas y los varones los perpetradores. Los hechos de violencia ocurren principalmente en el ámbito familiar, pero también en el marco de las relaciones con personas conocidas en el trabajo y otros ámbitos”, indicó Gherardi. Entre los que contestaron que conocían a una persona víctima de violencia familiar, el porcentaje se eleva al 79 por ciento entre los que marcan al que el perpetrador es varón y la víctima mujer; y apenas el 4 por ciento dijo que la agresora era una mujer y el maltratado un varón.
El relevamiento encontró que:
n No hubo denuncias en el 42 por ciento de los hechos de violencia porque las víctimas temían represalias o desamparo económico, según indicaron los encuestados.
n La mitad de las mujeres agredidas denunció el hecho, 34 por ciento lo hizo en comisarías y 29 por ciento en comisarías de la mujer. El porcentaje restante recurrió a servicios de justicia y salud y organizaciones de la sociedad civil.
“Las comisarías están cerca de la mayoría de los hogares urbanos, todavía son el espacio más descentralizado con el que cuenta el Estado”, explicó Gherardi, directora ejecutiva de ELA. “Es más difícil el acceso de las mujeres a dependencias judiciales, únicamente la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia funciona 24 horas durante todo el año en la Ciudad de Buenos Aires. Pero sólo un 9 por ciento de las y los encuestados dijo conocerla”, agregó. El estudio encontró que el problema de la violencia persiste en más de 50 por ciento de los casos en que se realizó la denuncia correspondiente. “Este dato confirma que la denuncia no pone fin a la situación de violencia, y que es necesario contar con políticas sociales, laborales y de salud para contribuir a dar una respuesta contundente a este problema”, advirtió la directora ejecutiva de ELA.
Para la ONG especializada, hay avances en el país, aunque dispares en las provincias. “En cambio, la escasez de estadísticas variadas y complementarias es común al gobierno nacional y las administraciones provinciales y municipales. La falta de datos sistematizados impide trazar un recorrido de los casos de violencia de género, es decir que no es posible evaluar las respuestas que brindan las políticas públicas, el sistema de salud y las instituciones de la justicia”, cuestionó.
El 25 de noviembre fue declarado Día Internacional contra la Violencia hacia la Mujer en el Primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe celebrado en Bogotá (Colombia) en julio de 1981. Se recuerda el crimen de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), tres activistas políticas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por la policía secreta del dictador Rafael Trujillo en la República Dominicana. Sus cadáveres destrozados aparecieron en el fondo de un precipicio. En el año 1999, la ONU dio carácter oficial a esta fecha."
Fuente: Página/12
domingo, 20 de noviembre de 2011
Uruguay: 4 años de la aprobación de la ley que prohíbe el uso del castigo físico y humillante
Junto con Venezuela y Costa Rica, son los tres países de América Latina que han avanzado en materia de protección de niños, niñas y adolescentes.
Compartimos el texto de la ley aprobada en el parlamento uruguayo, el 20 de noviembre de 2007: http://sip.parlamento.gub.uy/leyes/AccesoTextoLey.asp?Ley=18214&Anchor=
martes, 25 de octubre de 2011
Trata: "El invisible monstruo de mil cabezas"
"La violencia de género es la otra cara del hambre"
Cuando Aisha Diis* huyó de su hogar en Somalia debido a la hambruna, no era plenamente consciente de los peligros que corría.
Diis abandonó en abril la aldea de Kismayu, al sudoeste de Mogadiscio, la capital somalí, para dirigirse con sus cinco hijos al campamento de refugiados de Dadaab, en la Provincia Nororiental de Kenia.
"Estaba dentro de un grupo con muchas mujeres y niños. Cuatro de nosotras éramos de la misma aldea, por lo cual nos relacionamos como si fuéramos una familia", contó a IPS a través de un intérprete.
"En el camino, nos detuvimos para hacer algo de té fuerte, ya que los niños se sentían muy cansados y con hambre. Una mujer se quedó con ellos mientras tres de nosotras íbamos a recolectar leña", añadió.
Entonces "fuimos secuestradas por un grupo de cinco hombres que nos arrancaron la ropa y nos violaron varias veces", dijo entre lágrimas. "Es algo que no podré olvidar. Pero no me gustaría que mis hijos se enteraran".
Lamentablemente, el caso de Diis y de las otras dos mujeres que la acompañaban no es aislado.
El viaje que hacen a diario cientos de mujeres cansadas, débiles y desnutridas con sus niños hacia el campamento de Dadaab es angustioso.
Muchas llevan a sus hijos más pequeños atados a sus espaldas. Nada han podido salvar de sus hogares en Somalia. Solo algunas afortunadas pueden transportar pequeñas pertenencias si cuentan con un burro de carga.
Rara vez, al llegar, desean hablar sobre lo que les ha ocurrido en el camino.
La mayoría se registran como refugiadas y se someten a exámenes médicos con sus hijos. Luego son alojadas en una tienda de campaña con equipamiento doméstico básico.
Las tiendas no tienen puertas ni ventanas, ni siquiera una cama o muebles. Pero de todas formas los refugiados la llaman hogar, por ahora y quizás por muchos años más. Algunos nacieron aquí en 1991, cuando se creó el campamento, y no han conocido otro lugar.
Pero aun luego de haberse instalado, muchas mujeres no se animan a hablar de la violencia que sufrieron para llegar al campamento.
"La violencia de género es la otra cara del hambre", dijo Sinead Murray, administradora de programas en Dadaab del Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés).
"En la rápida evaluación hecha en Dadaab y divulgada por el IRC en julio, la violación y la violencia sexual fueron mencionadas como las preocupaciones más acuciantes de las mujeres y las niñas cuando huían de Somalia, problemas que continúan, aunque a menor grado, en los campamentos", dijo Murray a IPS.
"Algunas entrevistadas para el estudio dijeron haber visto que otras mujeres y niñas eran violadas frente a sus esposos y padres, sometidas por ‘hombres con armas’. Otras fueron obligadas a desnudarse y abusadas por varios perpetradores", añadió.
Pero Diis y las otras dos mujeres que fueron violadas con ella son de las pocas somalíes que se han animado a denunciar la violencia. En el caso de Diis, tuvo el coraje de hacerlo porque es viuda y no teme represalias contra su familia.
"No tenía miedo de que se informara mi caso a las autoridades médicas porque no tengo esposo", dijo Diis. Su marido fue asesinado a balazos por desconocidos en Somalia hace siete meses.
"Muchas mujeres han sido atacadas por hombres armados cuando se dirigían al campamento de refugiados, en especial las que viajaban en grupos sin hombres", dijo Ann Burton, funcionario de salud en Dadaab del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).
"Sin embargo, la mayoría son renuentes a denunciar esos casos porque temen que sus familias las culpen o que las comunidades las rechacen, o simplemente porque tienen vergüenza de hablar sobre eso", agregó.
Luego de denunciar su violación, Diis recibió profilaxis de post exposición, un tratamiento antirretroviral de corto plazo usado para reducir la probabilidad de una infección del VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida).
"Tras informar mi caso recibí medicinas, y me sometieron a controles cada tres meses, después de lo cual me confirmaron que no había contraído el VIH. Esa era una de mis mayores preocupaciones", contó Diis, quien también contó con asesoramiento.
Las otras dos mujeres que fueron violadas con Diis recibieron la misma atención.
Diis dijo conocer a otras mujeres que fueron violadas frente a sus familiares pero que no lo denunciaron ante el personal médico del campamento.
No informar la violación solamente añade sufrimiento a las víctimas. "Las sobrevivientes por lo general no reciben atención clave que salva vidas porque guardan el secreto", dijo Burton.
Entre enero y julio se reportaron solo 30 casos de violación, según Acnur. Pero expertos médicos en el campamento aseguran que los casos reales son muchos más.
Una vez que llegan a Dadaab, algunas siguen sufriendo violencia de género incluso de sus familiares más íntimos. Murray dijo que esto incluía matrimonios forzosos a edad temprana y "sexo de supervivencia", en el que las mujeres se ven obligadas a ofrecer su cuerpo para poder acceder a sus necesidades básicas.
Aunque los casos de violencia de género serían menos frecuentes dentro de los campamentos, algunas mujeres dijeron a IPS que se sentían inseguras y con medio por las noches.
"Los campamentos no tienen vallas, y tampoco podemos cerrar nuestras tiendas por la noche. Cualquier cosa puede pasar en la noche", dijo Amina Muhammad, quien vive en Dadaab.
El mayor riesgo en el campamento, según dijeron las mujeres a IPS, es cuando viajan largas distancias en busca de leña.
Fuente: CRIN
viernes, 30 de septiembre de 2011
"Niños invisibles"
"En el lejanísimo distrito de Cachachi, en la provincia de Cajabamba (Cajamarca) viven niños invisibles. Ríen, van al colegio, juegan en las calles, abrazan todas las mañanas a sus padres, pero nadie los ve. Nunca. Y esta increíble y desconcertante característica, por increíble que parezca, no es producto de ningún experimento científico. Estos niños no han hecho nada especial para ser así y jamás podrían haber aparecido en las novelas del genial H.G. Wells (autor de El hombre invisible) porque lo suyo no es una condición fantástica, ni glamorosa, ni siquiera interesante. Los niños del distrito de Cachachi no existen, ni son materia de discusión en el Congreso, porque, en realidad, a nadie le importa lo que pase con ellos. Solo nos acordamos que están creciendo en algún lugar remoto de nuestro país, cuando se envenenan con alimentos del Pronaa, y tienen que viajar retorciéndose de dolor y de vómitos, durante tres horas, para llegar al hospital más cercano.
Fueron más de 80 las personas intoxicadas esta semana con el almuerzo escolar que se repartió en el centro educativo 82311 en el caserío de Redondo. Comieron arroz, menestras, un producto lácteo y anchoveta. Cuando empezaron los vómitos y las masivas manifestaciones de envenenamiento, los médicos del puesto de salud de Cachachi se dieron cuenta de la gravedad del asunto y decidieron evacuar a los enfermos al Hospital de Apoyo de Cajabamba. Niños y adultos hicieron un largo y tortuoso viaje de más de tres horas mientras se retorcían de dolor y malestar. Tres niños no soportaron el trayecto. Debido a la gravedad de su envenenamiento, murieron. Eran dos hombrecitos de 6 y 8 años, y una niña de 8.
Hoy, por supuesto, todos buscan un culpable. La ministra García Naranjo dice que el Pronaa no es responsable, que la culpa es de las madres que no fueron cuidadosas en la preparación y mezclaron el arroz con restos de insecticida. Las madres argumentan que ellas no han hecho nada malo y que la comida que manda el Pronaa no siempre está en buen estado. El presidente regional de Cajamarca señala con el dedo al Gobierno Central, la oposición pide la cabeza de Aída García Naranjo y, mientras tanto, los niños que lograron sobrevivir se recuperan en los hospitales y pronto estarán listos para volver a Cachachi y desaparecer. Sin dejar rastro. Sin que a nadie le importe.
Y es que, la mejor prueba de que estos niños son invisibles y de que no le interesan a nadie es que su caso solo está sirviendo para buscar responsables políticos y pedir cabezas a diestra y siniestra. Y ojo que no se trata de eludir responsabilidades o pasar este gravísimo caso por agua tibia. Al contrario. Pero, más allá de las sanciones, ya es momento de que miremos a los niños de nuestro país de frente y asumamos la vida y el futuro que les estamos ofreciendo. En Cajabamba, el 64% de las viviendas no tiene luz eléctrica, el 28% no cuenta con agua potable, el 81% no tiene desagüe. El 19% de las personas mayores de 15 años son analfabetas, y el 48% de niños menores de 5 años sufre de desnutrición crónica.
Si lo que mató a esos niños hubiera sido simplemente el mal estado de los alimentos del Pronaa estaríamos ante una buena noticia. Sí, buena, porque a pesar de la tragedia, un saco de arroz se puede reemplazar, pero la falta de condiciones de vida elementales, las deficiencias en salud y educación, las distancias físicas, el desinterés por cómo viven otros peruanos parece que no tiene remedio.
La gran paradoja del Perú que este gobierno tiene que resolver es que el distrito de Cachachi queda en Cajamarca, la región que produce más oro en nuestro país y la que más contribuye al crecimiento económico. Sin embargo, si un niño se toma una botella de veneno o se accidenta, o se golpea la cabeza, lo más probable es que se muera porque cerca de su casa no hay hospitales, ni carreteras, ni ambulancias, ni médicos especializados. Cerca de su casa no hay nada. Solo un montón de oro que sirve para que su país avance sin detenerse a mirarlo.
Tomado de Perú 21, columna que lisura de Patricia del Río.-Tomado de LAMULA.PE
viernes, 23 de septiembre de 2011
'Educar uma criança é responsabilidade de todos nós'
"Em entrevista ao SRZD, o psicólogo e membro da secretaria executiva da rede "Não bata, Eduque", Carlos Zuma, falou sobre a importância da conscientização dos pais em relação a educação dada aos filhos através de castigos físicos. A rede atua como um movimento social que tem o objetivo de acabar com a agressão física e estimular uma relação familiar que garanta o direito das crianças à integridade física e psicológica.
Zuma destacou que crianças que sofrem algum tipo de agressão dentro de casa tendem a repetir o ato fora dela com outras pessoas. No entanto, ele ressaltou que não se pode generalizar os casos. "Se a educação da criança é baseada sem outro modelo é provável que ela repita o que vê em casa, mas ela pode ter, por exemplo, tios e avós amorosos que também servirão de modelo. Por isso, o comportamento dela depende de vários fatores", disse.
O pscicólogo falou também que a escola é importante no processo de aprendizagem e educação das crianças. Citando o caso que aconteceu na última terça-feira, quando um aluno foi suspenso porque agrediu uma professora que teria pedido para que ele desligasse o celular em sala de aula, Zuma afirmou que a criança tem que sofrer uma consequência quando age de forma errada, porque a educação é de responsabilidade de todos, inclusive da escola.
Sem falar sobre o caso específico desta escola de São Paulo, Zuma disse que prevalece nos dias de hoje uma cultura individualizante. "Muitas escolas não dão bom treinamento para os professores. Muitas vezes eles estão preocupados com um conteúdo e se esquecem da educação.Tem que haver uma participação coletiva dos colegas no caso, uma discussão em grupo sobre o assunto porque o coletivo tem força, e às vezes as crianças ouvem melhor outras crianças do que os próprios adultos".
Outros casos de agressões em escolas se repetem como o desta quarta-feira, quando um aluno de dez anos de uma escola do ABC paulista atirou contra uma professora dentro da sala de aula e depois atirou na própria cabeça, e morreu.
De acordo com o psicólogo, a rede tem um projeto de lei que tramita no Congresso que visa assegurar o direto da criança que sofre castigos físicos e humilhantes no ambiente familiar, escolar ou comunitário. Ele afirmou que um dos objetivos do projeto de lei é provocar um debate na sociedade em relação ao assunto, já que este é um problema cultural que persiste porque muitos pais não consideram a agressão física como violência, mas sim uma forma de educar as crianças. " Já ouvi muitos pais dizerem que batem nos filhos para que eles não se tornem marginais", disse.
Para Carlos Zuma, o essencial para que se chegue a uma solução deste problema é o diálogo e o debate. " A sociedade tem que discutir, não há uma solução pronta, não podemos culpabilizar um ou outro, pais ou escola, a responsabilidade é de todos, é um problema cultural e coletivo". Ele ressaltou que não pode haver um reducionismo do assunto porque isso tende a trazer soluções simples e rasas, o que não é o bastante para erradicar o problema."
Fuente: SRZD

