Perú: "Intolerable violencia contra la niñez"
"A golpes no se construye una sociedad saludable y productiva, sino más bien se destruye el alma de una nación…
El maltrato físico contra los niños y niñas no puede continuar. Esta semana las noticias han estado plagadas de hechos indignantes. Un energúmeno llamado Luis Percy Torres Oré propinó tal golpiza a un pequeño de 10 años –por rayar su automóvil– que casi le hace perder un ojo. El impresentable Torres Oré podría y debería recibir la pena correspondiente de entre cuatro a ocho años de cárcel por haberle causado lesiones graves al pequeño. El caso merece que la ley se aplique con todo rigor.
El niño Clinton Maylle está postrado en cama, parapléjico, por los golpes de un compañero de colegio. A vista y paciencia de las autoridades escolares, Clinton sufría el permanente acoso y maltrato sistemático de sus compañeros. Estamos frente a un caso del peligroso ‘bullying’, que cobra varias jóvenes vidas anualmente en Estados Unidos. El espiral de violencia no puede apoderarse de nuestras escuelas: los padres deben estar alertas y los maestros garantizar la seguridad de sus alumnos y la tranquilidad de los padres. El caso demuestra que las defensorías escolares no están funcionando.
¡Y qué decir de César Carrera Contti, el padre que violaba a sus tres menores hijas! Su detención fue cambiada por un mandato de comparecencia gracias a la intermediación de su hermano Luis Orlando Carrera Contti, juez superior provisional de la Tercera Sala Penal con Reos Libres de la Corte de Lima. Un hecho que enloda al Poder Judicial y que merece el encarcelamiento tanto del monstruoso violador como de su hermano juez y todos aquellos que lo protegieron. Aquí no basta separar de su cargo al mal juez.
Nada justifica el maltrato y menos la impunidad frente a la violencia física, verbal, psicológica o sexual contra los más débiles. La inacción o la permisividad de las autoridades las convierte en cómplices. Por ello resulta inadmisible que la mayoría de abusos infantiles no tenga sentencia y que a estos casos no se les preste tratamiento especial y preferente.
La violencia contra la niñez marca para siempre, sus huellas son indelebles y lleva a alteraciones en la morfología del cerebro que afectarán por siempre la conducta de las víctimas. Estudios realizados en Estados Unidos por el doctor Martin Teicher han demostrado que el abuso sistemático en la infancia causa variedad de síntomas psíquicos, que explotan a cualquier edad, y daño cerebral irreversible que afecta la memoria, las emociones, genera descontrol del impulso violento, depresión, tendencias suicidas y proclividad a la drogadicción.
A golpes no se construye una sociedad saludable y productiva, sino más bien se destruye el alma de una nación. Basta ya de guantes de seda con quienes violentan a la niñez."
Fuente: El Comercio.pe
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