martes, 25 de octubre de 2011

Trata: "El invisible monstruo de mil cabezas"

Clipping: INFOS


"Cristina y Paola, de 14 y 17 años, viajaron de Iquitos a Huancayo para trabajar comomeseras en un tragamonedas. Alguien les prometió a sus padres que les pagaríanun buen sueldo. Cuando llegaron a Huancayo encontraron una realidad distinta, serían trabajadoras sexuales en un night club.
No había marcha atrás, Cristina y Paola estaban “endeudadas” con sus empleadores y tenían que, por lo menos, devolverles la “inversión” de su pasaje y alimentación. Eran, en la práctica, esclavas sexuales.
A la esclavitud moderna se le llama “trata”. En el Perú, miles —sí, miles— de personas de toda edad son desarraigadas, retenidas y explotadas, sexual o laboralmente.
Según cifras oficiales, la situación en el Perú se encuentra así:
Insistimos en que esta información sólo refleja los casos denunciados. En realidad pueden tratarse de miles de casos aún invisibles. Infografía: Luis Amez.
En la práctica, un incalculable número de víctimas no reporta lo sucedido o no se reconoce como a sí misma víctima. Legalmente, el concepto es reciente (desde 2004), y el desconocimiento del delito es la principal causa por la que aún pasa desapercibido.
¿ESCLAVITUD, ABUSO, EXPLOTACIÓN, TRATA?

Cuando se habla de “esclavitud”, las referencias históricas son inagotables. Todos hemos visto ejemplos en el cine o en la televisión. Pero la esclavitud moderna, la trata, no se parece mucho a lo que hemos visto en las pantallas.

La trata de personas es un proceso que comienza con la captación de la persona —usualmente gente pobre, engañada con la promesa de un empleo— y culmina con su explotación, muchas veces sexual, lejos de su entorno, de sus familias y sus amigos, sin posibilidad de escape.
A pesar de lo extendido de este delito en el país, las estadísticas —como vimos — no reflejan la realidad. ¿Por qué?
—Porque lo ponen como abuso sexual —explica Roxana Dávila, abogada del Ministerio de la Mujer—. Pero la figura penal no es la misma. En los casos de abuso sexual se sanciona solo al abusador y los tratantes siguen libres, para seguir explotando a las chicas.
INFOS consultó con una decena de especialistas que coincidieron en que aún no se ha apreciado en toda su magnitud este problema, tanto a nivel de opinión pública como de persecución legal.
El Perú es un país propicio para este delito. La gran movilidad migratoriainterna y externa que por mejores condiciones de vida, hace que muchos caigan víctimas de los tratantes.
Cuando se detecta un caso, no solo se trata de un delito, sino de varios. La tratasiempre implica una red de crimen organizado que involucra a captores, traficantes de personas, custodios y explotadores. La trata es un monstruo de varias cabezas contra el que el Perú recién empieza a luchar.
A pesar de las miles de víctimas, sólo existen 12 sentenciados en el Perú por trata desde que se tipificó el delito en 2004. Esto significa que se ha sentenciado a menos de dos personas por año desde entonces.
TRATANDO DE LUCHAR
Para la persecución del este delito se cuenta, actualmente, con la División de Investigación Contra la Trata de Personas y el Tráfico de Migrantes (Divintrap-PNP).La Divintrap cuenta solo con 30 efectivos para ver casos en todo el país, a través de las oficinas de la Dirincri.
La Divintrap supervisa el Registro y Estadística del Delito de Trata de Personas y Afines (RETA-PNP) que recoge las denuncias y centraliza toda la informaciónsobre estos casos, que pueden llegar desde líneas de emergencia, centros de salud, entre otros.
Con la información del RETA hasta setiembre se elaboró la infografía de este reportaje. Pero en lo que va de este mes se detectaron más casos.
Así, hasta el 19 de octubre, se registraron 1681 víctimas. Pero ese díaempezaron a cambiar las cosas.
Desde ese día, el 19 de octubre, se cuenta con un Plan Nacional de Acción contra la Trata de Personas, un documento que venía gestionándose desde hace unos años con ayuda de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Pero, como advierte la ONG Capital Humano y Social Alternativo, el Plan ha nacido sin presupuesto. Es decir, se ha presentando un programa sin financiamiento propio y, lo que es peor, sin posibilidades de conseguirlo a en el futuro inmediato.
—Bueno, estamos hablando del 2011 que ya está terminando, y en 2012, que ya está elaborado el presupuesto —admite Alejandro Delgado, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos del Ministerio del Interior—. En la práctica de todas maneras se van a requerir actividades y, por tanto, los presupuestos de los ministerios tendrán que reajustarse para cumplir con el Plan.
Es decir, habrá que esperar al 2013 para que la lucha contra la trata tenga presupuesto del estado.
Así comenzamos. Todo dependerá de la capacidad de coordinación que tengan los ministerios del Interior, de la Mujer, Trabajo, Educación, Comercio Exterior, Relaciones Exteriores, Salud y Justicia. Sí, todos ellos son parte del flamante Plan contra la trata. Y, aún así, no existirá presupuesto hasta dentro de dos años.
Mientras tanto, miles de Cristinas y Paolas son reclutadas, explotadas y abusadasdiariamente en el Perú. En el mejor de los casos, llegarán a liberarse y se convertirán en cifras oficiales. En el peor, jamás nos enteraremos de sus destinos. En los siguientes días, INFOS entregará las historias de más Cristinas y Paolas."
Fuente: INFOS
NOTA: haciendo clic sobre la imagen podrán mirarla completa. Disculpen y gracias!

"La violencia de género es la otra cara del hambre"

Clipping: CRIN

"`[L]a violación y la violencia sexual fueron mencionadas como las preocupaciones más acuciantes de las mujeres y las niñas cuando huían de Somalia, problemas que continúan, aunque a menor grado, en los campamentos,´ dijo Sinead Murray, administradora de programas en Dadaab del Comité Internacional de Rescate.

Cuando Aisha Diis* huyó de su hogar en Somalia debido a la hambruna, no era plenamente consciente de los peligros que corría.

Diis abandonó en abril la aldea de Kismayu, al sudoeste de Mogadiscio, la capital somalí, para dirigirse con sus cinco hijos al campamento de refugiados de Dadaab, en la Provincia Nororiental de Kenia.

"Estaba dentro de un grupo con muchas mujeres y niños. Cuatro de nosotras éramos de la misma aldea, por lo cual nos relacionamos como si fuéramos una familia", contó a IPS a través de un intérprete.

"En el camino, nos detuvimos para hacer algo de té fuerte, ya que los niños se sentían muy cansados y con hambre. Una mujer se quedó con ellos mientras tres de nosotras íbamos a recolectar leña", añadió.

Entonces "fuimos secuestradas por un grupo de cinco hombres que nos arrancaron la ropa y nos violaron varias veces", dijo entre lágrimas. "Es algo que no podré olvidar. Pero no me gustaría que mis hijos se enteraran".

Lamentablemente, el caso de Diis y de las otras dos mujeres que la acompañaban no es aislado.

El viaje que hacen a diario cientos de mujeres cansadas, débiles y desnutridas con sus niños hacia el campamento de Dadaab es angustioso.

Muchas llevan a sus hijos más pequeños atados a sus espaldas. Nada han podido salvar de sus hogares en Somalia. Solo algunas afortunadas pueden transportar pequeñas pertenencias si cuentan con un burro de carga.

Rara vez, al llegar, desean hablar sobre lo que les ha ocurrido en el camino.

La mayoría se registran como refugiadas y se someten a exámenes médicos con sus hijos. Luego son alojadas en una tienda de campaña con equipamiento doméstico básico.

Las tiendas no tienen puertas ni ventanas, ni siquiera una cama o muebles. Pero de todas formas los refugiados la llaman hogar, por ahora y quizás por muchos años más. Algunos nacieron aquí en 1991, cuando se creó el campamento, y no han conocido otro lugar.

Pero aun luego de haberse instalado, muchas mujeres no se animan a hablar de la violencia que sufrieron para llegar al campamento.

"La violencia de género es la otra cara del hambre", dijo Sinead Murray, administradora de programas en Dadaab del Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés).

"En la rápida evaluación hecha en Dadaab y divulgada por el IRC en julio, la violación y la violencia sexual fueron mencionadas como las preocupaciones más acuciantes de las mujeres y las niñas cuando huían de Somalia, problemas que continúan, aunque a menor grado, en los campamentos", dijo Murray a IPS.

"Algunas entrevistadas para el estudio dijeron haber visto que otras mujeres y niñas eran violadas frente a sus esposos y padres, sometidas por ‘hombres con armas’. Otras fueron obligadas a desnudarse y abusadas por varios perpetradores", añadió.

Pero Diis y las otras dos mujeres que fueron violadas con ella son de las pocas somalíes que se han animado a denunciar la violencia. En el caso de Diis, tuvo el coraje de hacerlo porque es viuda y no teme represalias contra su familia.

"No tenía miedo de que se informara mi caso a las autoridades médicas porque no tengo esposo", dijo Diis. Su marido fue asesinado a balazos por desconocidos en Somalia hace siete meses.

"Muchas mujeres han sido atacadas por hombres armados cuando se dirigían al campamento de refugiados, en especial las que viajaban en grupos sin hombres", dijo Ann Burton, funcionario de salud en Dadaab del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

"Sin embargo, la mayoría son renuentes a denunciar esos casos porque temen que sus familias las culpen o que las comunidades las rechacen, o simplemente porque tienen vergüenza de hablar sobre eso", agregó.

Luego de denunciar su violación, Diis recibió profilaxis de post exposición, un tratamiento antirretroviral de corto plazo usado para reducir la probabilidad de una infección del VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida).

"Tras informar mi caso recibí medicinas, y me sometieron a controles cada tres meses, después de lo cual me confirmaron que no había contraído el VIH. Esa era una de mis mayores preocupaciones", contó Diis, quien también contó con asesoramiento.

Las otras dos mujeres que fueron violadas con Diis recibieron la misma atención.

Diis dijo conocer a otras mujeres que fueron violadas frente a sus familiares pero que no lo denunciaron ante el personal médico del campamento.

No informar la violación solamente añade sufrimiento a las víctimas. "Las sobrevivientes por lo general no reciben atención clave que salva vidas porque guardan el secreto", dijo Burton.

Entre enero y julio se reportaron solo 30 casos de violación, según Acnur. Pero expertos médicos en el campamento aseguran que los casos reales son muchos más.

Una vez que llegan a Dadaab, algunas siguen sufriendo violencia de género incluso de sus familiares más íntimos. Murray dijo que esto incluía matrimonios forzosos a edad temprana y "sexo de supervivencia", en el que las mujeres se ven obligadas a ofrecer su cuerpo para poder acceder a sus necesidades básicas.

Aunque los casos de violencia de género serían menos frecuentes dentro de los campamentos, algunas mujeres dijeron a IPS que se sentían inseguras y con medio por las noches.

"Los campamentos no tienen vallas, y tampoco podemos cerrar nuestras tiendas por la noche. Cualquier cosa puede pasar en la noche", dijo Amina Muhammad, quien vive en Dadaab.

El mayor riesgo en el campamento, según dijeron las mujeres a IPS, es cuando viajan largas distancias en busca de leña.

* No es su nombre real."

Fuente: CRIN